Horario de atención: Lunes a Viernes : 08:15 am a 05:00 pm | Sábados : 09:00 am a 12:30 pm                                   

Violación de menores: ¿sólo una víctima más?

No existen palabras suficientes para expresar la indignación que produce en nuestros corazones el caso de una menor de edad secuestrada, ultrajada y quemada en el distrito de San Juan de Lurigancho la semana pasada. Cuesta trabajo no pensar en una forma de vengar tanto salvajismo y exigir cada vez con más fuerza la aplicación de la pena de muerte para los violadores de menores de edad. Resulta muy difícil defender el derecho a la vida de aquellos que no tienen el más mínimo respeto por ella. 

Los “derechos humanos” de los abusadores, la Constitución Política vigente y el tantas veces mentado Pacto de San José son las principales trabas para tomar una decisión que contaría con el respaldo unánime de la ciudadanía. ¿Qué debemos hacer para evitar que similares casos sigan ocurriendo en nuestro país? ¿Acaso debemos acostumbrarnos a seguir siendo impotentes observadores de crímenes tan abominables?. 

Hagamos algo ya. Una acción inmediata que ya he planteado en estas páginas sería la aprobación de la castración química como medida complementaria a la cárcel para violadores y pedófilos. No es la solución óptima ni definitiva, pero resulta mucho menos controversial que la pena de muerte. Ojalá que entre discusiones estériles sobre vacancias y acusaciones mutuas, haya tiempo en el Congreso para discutir este tema que sí interesa a las grandes mayorías del país. 

No deja de indignar también la secuela de negligencia y dejadez ocurrida en este caso específico. Es increíble que un padre lleve a su hija pero no sepa si ella ingresó o no a sus clases; peor aún, es el colmo que una institución tutelar no pueda dar razón sobre los menores que asisten a los cursos que se dictan dentro de una comisaría. Las investigaciones deben llegar hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga. 

Mientras esperamos una reacción de las entidades estatales competentes, sólo nos queda tomar nuestras propias precauciones desde el hogar: comunicación total y permanente con nuestros hijos, estar atentos a sus movimientos y amistades (reales y virtuales), enseñarles a denunciar cualquier insinuación o intento de agresión; reconocer conductas extrañas que pudieran revelar posibles abusos. Desconfiar hasta de los propios familiares, pues la experiencia enseña que un gran porcentaje de violaciones de menores son perpetradas por personas muy cercanas. Nuestros hijos son el tesoro más preciado que la vida nos ofrece; no los descuidemos nunca.


Jr. Paz Soldán N° 252 Callao - Perú
Horario de atención
Lunes a Viernes : 08:15 am a 05:00 pm
Sábados : 09:00 am a 12:30 pm
Central Telefónica: (01) 201-6411