Miércoles, 09 Agosto 2017 10:59

Grilletes electrónicos: justicia y tecnología de la mano

La tecnología nos ofrece alternativas de solución a problemas de gran complejidad

El pasado 20 de julio, una señora condenada por estafa fue la primera persona a la que se aplicó el uso de grilletes electrónicos en el Perú, permitiéndosele terminar de cumplir condena en su domicilio y bajo estrictas reglas de conducta. Se prevé que a fin de año serán 50 las personas en las que se aplicará este mecanismo orientado a reducir el hacinamiento de los centros de reclusión, y en un plazo no determinado se estima colocar unos cinco mil grilletes.

 

Para nadie es novedad que el sistema penitenciario en el país ha colapsado. Los niveles de hacinamiento en las cárceles es altísimo, superando en promedio el 132% de su capacidad real. Mucho más grave que la incomodidad que esta realidad produce, es la proliferación de enfermedades que hacen de las cárceles peruanas una verdadera bomba de tiempo. En una situación así, resulta materialmente imposible que la prisión sea una medida que permita la resocialización de los internos; por el contrario, se convierte en un centro de especialización y perfeccionamiento del delito, además de un centro muy proclive a la corrupción en todas sus manifestaciones.

 

Según estadísticas oficiales, de un total de 77,086 internos en el Perú, el 51.3% aún no ha sido condenado por el poder judicial. Para agravar la situación, más allá de casos emblemáticos, en los tiempos actuales se está haciendo uso muy prolijo y discutible de la llamada prisión preventiva. Si bien la norma contempla el uso de estos grilletes en personas no condenadas, sería importante que se evalúe la posibilidad de emplearlo para evitar el ocultamiento de alguna persona a la justicia y garantizar la eficacia de medidas como el impedimento de salida del país.    

 

También podría aplicarse el grillete electrónico para los casos de personas que ingresan a prisión por no cumplir con obligaciones alimentarias. Aquí la tecnología nos puede ayudar a superar el absurdo que implica encarcelar a un deudor alimentario, privándosele de la posibilidad de ejercer alguna actividad económica que le permita precisamente cumplir con la pensión alimentaria. En algunos países los grilletes o electrónicos se utilizan también en casos de denuncias por violencia contra la mujer, para impedir que el agresor se acerque a su víctima y cometa el delito de feminicidio. En fin, una vez más la tecnología nos ofrece alternativas de solución a problemas de gran complejidad. Solo es cuestión de dar el gran salto.