Miércoles, 14 Junio 2017 13:44

Niños, adolescentes y alcohol

La familia, los amigos, los medios de comunicación y el gobierno deben promover patrones para el consumo de licor en menores de edad 

Las redes sociales siempre tienen novedades que sacan a la luz el ingenio y la creatividad de los seres humanos. En algunos casos nos colman de ternura, especialmente cuando muestran niños con algún talento especial o que simplemente expresan su natural inocencia con mucha gracia. Pero también pueden hacernos reaccionar respecto a situaciones tan reprobables como las que tuvimos que soportar hace algunos días, donde un niño de aproximadamente siete años, camina, se tambalea y cae al piso en total estado de ebriedad, en el marco de una celebración costumbrista en Huancavelica. Como si fuera gracia, varios adultos (seguramente sus padres entre ellos) festejan la grotesca imagen y graban la escena con sus celulares, en medio de carcajadas y más licor.

 

Seguramente muchos hemos visto esas imágenes y nos hemos indignado con justa razón. Pero, no crea usted que se trata de un caso aislado. Aunque parezca increíble, estudios de DEVIDA reflejan que en promedio los adolescentes peruanos se inician en el consumo de bebidas alcohólicas a los trece años y que el 40% de muchachos entre los 11 y 13 años lo hacen con sus padres o familiares cercanos. Cifras realmente alarmantes, que nos deberían llamar a una profunda reflexión, pues no hay que ser muy inteligente para darse cuenta del enorme daño físico y mental que se le hace a un menor de edad cuando se le proporcionan bebidas alcohólicas

 

¿A cuántos de estos niños y adolescentes les será imposible dejar el alcohol a lo largo de su vida? ¿Cuántos de ellos serán protagonistas de hechos violentos y crímenes en el futuro? Aunque cueste creerlo y suene antipático decirlo, la inseguridad ciudadana de mañana se forja en el propio hogar y este escalofriante dato estadístico es una muestra de ello. Los padres deberían ser los primeros protectores de los niños en el seno de una familia y de la comunidad. Lo que hoy parece una gracia, puede convertirse pronto en una tragedia. 

 

Como sociedad también tenemos una tarea que cumplir. Por ejemplo, con el gran poder que tienen, los medios de comunicación juegan un papel importante y en lugar de dedicarle tanto tiempo a la vida privada y los escándalos de personajes intrascendentes que a nada bueno conducen, deberían contribuir a forjar valores y buenos ejemplos a seguir, promoviendo campañas educativas que nos ayuden a construir una sociedad más consciente, culta, solidaria y responsable. Sería un buen comienzo.